jueves, 13 de diciembre de 2007

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Excelente artículo sobre Barbara Bonney de Regino Mateo


BARBARA BONNEY Y LA CONSQUISTA DE LA FELICIDAD

Si tuviera que elegir un disco, un solo disco para sobrevivir al silencio en una isla desierta, creo que me llevaría “The Fariest Island”, la espléndida recopilación de canciones para laúd inglesas del Renacimiento tardío y de canciones del primer Barroco inglés editadas en DECCA e interpretadas con la más sutil y encantadora de las voces por la soprano norteamericana Barbara Bonney.

Fueron Mozart y los engranajes discográficos quienes me descubrieron la sofisticación, el delicado timbre, la versatilidad interpretativa, la perfección técnica, la furiosa necesidad de emocionar de una voz, una mujer que se hace música y llega esta tarde al Palacio de Festivales de Cantabria convertida en el mejor regalo de Navidad que podremos esperar este año. Hace ya años de ese momento en el que en medio de una grabación del “Don Giovanni” sacudías la cabeza asombrado por la coquetería de Zerlina en el “La ci darem la mano” o en el “Batti, batti” y te veías obligado a buscar el libreto y entre los créditos del disco descubrir que el milagro se llamaba Barbara Bonney. Y después, otros roles mozartianos, colecciones de lied alemán con bellísimas aproximaciones a Schubert y los Schumann, el espectacular “Stabat Mater” de Pergolesi en un dúo perfecto con el contratenor Andreas Scholl, las frías canciones nórdicas de Alfven, Grieg y Sibelius en el delicado “Diamonds in the Snow”, los juegos contemporáneos de compositores norteamericanos actuales como Previn, Barber o Bernstein llegando a la épica de la cantata “Sally Chisum remembers Billy The Kid”.

Desde que me encontré con la música y fui plenamente consciente del placer de callar y escuchar hasta que una melodía rompe el silencio y nos llena de sueños, supe que había intérpretes privilegiados capaces de contagiarnos todo lo que aprendían al leer las partituras de los grandes maestros. La capacidad de emocionar es esencial a la música, pero sólo funciona cuando un mediador en estado de gracia teje las notas para nosotros y nos convoca a un diálogo en el que aprendemos a mirarnos hacia dentro, nos recogemos y exploramos todo el catálogo de lágrimas y esperanzas, de risas y de fuego de que nuestro espíritu nos ha dotado. Somos mejores después de escuchar música, nos conocemos más a fondo y nos encontramos así con el camino de la felicidad que sólo toma dirección desde la propia intimidad consciente.

Barbara Bonney ha sido, es, una de esas guías que nos llevan de la mano, de la voz, hasta el milagro. Que nos enseña a ser felices. Y esta noche, con un programa exigente, profesional y lleno de brillos y matices y sendas de luz y espacios de sombra, en el que Robert Schumann, Clara Wieck-Schumann, Edvard Grieg y el tremendo Richard Strauss de las “Cuatro últimas canciones” se apoderarán de la voz de la soprano y serán evocación viva y serena de todo aquello que de bueno nos queda. Para que al fin del día seamos un poco mejores, un poco más felices.

Gracias por adelantado, Barbara

viernes, 12 de octubre de 2007

De la Enseñanza Musical en España

Mucho se ha dicho y se seguirá diciendo respecto de este tema tan polémico y subjetivo. ¿Ha mejorado el nivel musical en España en estos últimos años?

En primer lugar debería admitir una mejora general. Mejora que apunto a los 4 jóvenes pianistas que , últimamente, están despuntando. La gran pregunta es si estos mismos están destacando por el nuevo sistema implantado en España o sencillamente por méritos propios.

Que se lo preguntemos a ellos.

Sin embargo, y pese a ciertas virtudes del nuevo sistema, se sigue echando en falta lo esencial de la enseñanza musical y principalmente pianística: Niveles altos de exigencia.

En España, los niveles son tan bajos que producen risa. De esas risas falsas que uno apenas puede evitar por no llorar. No me interesan las causas. Es más, entiendo que los que saben crear un sistema completo de enseñanza también deberían saber las razones y las causas. Sus efectos sin lugar a dudas.

No debe ser así cuando vemos que los resultados apenas se hacen notar. Resultados que se centran en estudiantes privados en el Escuela Superior Reina Sofía, el Musikene de cuyos profesores me fío plenamente y poco más: La Escuela "Katerina Gurska" de Madrid quizá y probablemente algunos otros del que no tenga noticias. (Véase en Cataluña o Galicia por ejemplo)

La enseñanza oficial es un pequeño desastre. Y, no me interpreten mal, no responsabilizo a los Profesores de esos centros públicos. Por lo menos a la mayoría. Me consta que muchos de ellos son de gran valía.

Pero y ¿La exigencia? ¿Qué pasa con ella? Uds creen que podemos consentir que alumnos acudan 1 o 2 veces al mes a clase sin más? ¿Puede concebirse que perdonemos constantemente a algunos alumnos sus "tantas otras cosas" extramusicales que hacer?. ¿No han venido al Conservatorio a estudiar y a prepararse en serio?

Falta mucha exigencia entre los profesores, temor por las represalias si se ponen firmes, miedo a incidentes con los alumnos y mucha dejadez a lo largo de los años...

Una pena. La alta exigencia tanto técnica como musical es la piedra sobre la que descansa toda Excelencia. Todo positivo resultado a medio y largo plazo.

Si esa exigencia deja de existir o no se implanta seriamente nunca lograremos nada realmente bueno en España.

martes, 2 de octubre de 2007

Joaquín Soriano - La Gran Musicalidad

Por lo visto, en España, no es posible o muy difícil encontrar figuras pianísticas de nivel mundial (a excepción de Alicia de Larrocha por supuesto). Y de eso nada.

Mundialmente famoso no lo sé, ni me importa, pero hay uno que se lo merece por méritos propios: Y ese es Joaquín Soriano.

¿Alguien lo duda? No saben lo que dicen, lo que piensan ni lo que sienten. No han oído bien a Joaquín Soriano.

A Joaquín Soriano le oí en directo varias veces y por la Radio. Le tuve de Profesor de Piano durante 3 años ( el mejor que tuve en España y quizá fuera). Y no hay lugar a dudas.

Joaquín Soriano es, definitivamente, el mejor pianista que hayamos tenido y tenemos en la actualidad. No es amor de alumno. Ni siquiera son elucubraciones de una mente exacerbada.

¿Cuando se ha oído un segundo movimiento del Concierto nº2 de Chopin como el suyo? Es de una musicalidad celestial. Es algo tan puro y cósmico que , apenas, encontramos palabras para definirlo. Su extremadamente fina sensibilidad musical, dominio de la pulsación y del color es de las mejores que haya oído nunca.

En la relación profesor-alumno, mi admiración era absoluta. Aún recuerdo como, a prima vista, Joaquín Soriano leyó la parte orquestal del 2º concierto de Liszt en La Mayor que traía leído a clase. Fue Magistral. Recuerdo grandes ejemplos sonoros de sus variaciones Brahms- Haendel. Recuerdo, sencillamente, que todo lo que me decía era el fruto de una mente elevada, de un músico fuera de lo común.

Recuerdo que era un hombre extremadamente tímido en relación a su enorme, gigantesca valía. Recuerdo una ingenuidad, una inocencia, una sencillez aplastantemente demoledora.

Era y sigue siendo un pianistazo, un fenómeno dificilmente alcanzable. Un monstruo del sonido, un fuera de serie de la comunicación musical. Uno de nuestros más queridos pianistas españoles.

Enhorabuena Joaquín. Enhorabuena por lo que eres y lo que vales. Gracias por existir.

sábado, 29 de septiembre de 2007

De la Técnica al piano

Todos los alumnos que me han llegado y me siguen llegando me preguntan sobre Técnica. Es normal. Todos quieren conocer las diversas herramientas que los pianistas manejan para sus interpretaciones.


Los elementos técnicos de base son relativamente fáciles de aprender. Conseguir la flexibilidad, agilidad, la soltura en todas las distintas aplicaciones musculares son asequibles. Largo pero asequible. Con paciencia y tesón se puede alcanzar.

Lo difícil es superar ese nivel. Una Técnica acoplada a tu mano, a tu personalidad, a tu sonido, a tus obras.

Mientras la técnica sea el medio para alcanzar ese fin al que todos aspiramos como es la Música todo va bien. Apenas se plantean conflictos.

Lo difícil viene después (difícil pero apasionante). Cuando ese medio ya no es un medio cualquiera sino que se convierte en la definitiva herramienta para alcanzar el objetivo: La Música y nuestra plena fusión con ella. Una Herramienta tan pulida que apenas podemos percibirla.

Esta no es una técnica que esté en los libros, ni que pueda estudiarse propiamente, ni que pueda explicarse. Ningún profesor en el mundo sabría explicarla. No es definible. Pero existe y la oímos a diario entre todos los más grandes pianistas. Está ahí. Son la de otros pero no es la tuya. Está allí pero no está a tu alcance.

La Técnica acoplada a tu mano, a tu cerebro, a tu corazón, a tu ser. No es la técnica adquirida gracias a los profesores, a los libros, a la teoría, a miles de explicaciones. No. Es la tuya. Tu Técnica. Tu personalidad.

Esa gran y definitiva Técnica necesita de muchos elementos pero sobre todo necesita de una total y absoluta independencia de criterio. En realidad: Depende de no depender de nadie ni de nada. Olvidemos tradiciones, escuelas, métodos y enseñanzas pasadas. Y alcanza tu propia naturaleza. Vé a lo más hondo de tí mismo.

Individualizar totalmente la Técnica adquirida y darle por fin un dimensión única. La tuya.

Esta Técnica no se enseña y ni siquiera se explica. Simplemente se "aplica". Desarrollar tu personalidad musical. Desarrollar tu independencia. Sencillamente no ser copia de nadie y ser tú mismo.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Beethoven y Vitaly Margulis

-Crítica musical realizada y publicada en el Diario Montañes el 31 de julio de 1996 tras el primer concierto de Vitaly Margulis en Santander -

Vitaly
Margulis, leyenda viva del Piano, venerado por estudiantes e intérpretes de todas partes del mundo, acaba de ofrecer uno de los más impresionantes recitales que Santander ha presenciado hasta la fecha. Así de simple. El día 12 de julio de 1996 ya no será un día cualquiera. Ese día tocó el gran Vitaly Margulis.

Las 3 sonatas de Beethoven que interpretó, la nº 2 op.27 "Claro de Luna", la op.81 "los Adióses" y la colosal op.111, fueron únicas e irrepetibles tanto en calidad sonora como en madurez conceptual.

"El tempo correcto es el que otorga a cada nota su valor. Si una frase no puede ser captada porque las notas se atropellan, el tempo es demasiado rápido. El límite extremo de la claridad es el tempo correcto para un presto. Más allá de él, no tiene efecto" (Gustav Mahler)

Con estas palabras se refería el compositor y director de orquesta a determinados aspectos de la interpretación. Determinados pero determinantes también en cuanto a muchos otros aspectos de la ejecución musical. "Otorgar a cada nota su valor".

Vitaly Margulis mantuvo en todo instante este fundamental precepto interpretativo asumiendo todas y cada una de sus consecuencias aparentemente negativas: Tempos lentos, Espontaneidad provocada, un Pedal más atento a la proporción armónica y a la belleza tímbrica en detrimento de una claridad sonora más perfeccionada.

La ausencia de detallismo microscópico más propio de mentes científicas que del artista nato consciente del Universo musical que se presenta ante él. En este sentido debemos comprender en todo su alcance el significado de las palabras de Mahler en cuanto que el respectivo valor de cada nota no constituirá nunca un hecho individual, enlazadas cada una de ellas en una mera sucesión de instantes, sino que alcanzará únicamente su verdadera dimensión gracias a la coherencia y naturalidad de su discurso.

No se trata de poner en entredicho la eficacia de lo teórico, de lo tradicional, de lo objetivo. Tampoco tratamos de realzar exageradamente esa máxima sobradamente conocida por sus defectos de " Gustibus non est disputandum". Se trata precisamente de lograr el equilibrio más perfecto entre ambos. Sabemos que no es fácil. La cristalización de este intenso proceso interior y exterior, teórico y práctico, necesita largos años, largas mentes y un interminable corazón musical.

Por eso digo que el día 12 de julio pasó un ángel por el Palacio de Festivales de Santander. Si el gran Antón Rubinstein pudo decir que hay cientos de maneras de interpretar pero una sola verdad para quienes comprenden, creo que esa verdad, musicalmente pura, impactantemente cruda y sincera, llenó la Sala Argenta cuando el pianista Vitaly Margulis, en toda su inmensa superioridad musical, se dignó a interpretar "su" Beethoven. Un Beethoven muy personal seguramente pero que deberá convertirse en inmejorable referencia para muchos de nosotros.

sábado, 22 de septiembre de 2007

Grigori Sokolov - La Genialidad

Cuando fuimos, por primera vez en Madrid, a escuchar a Grigori Sokolov los rumores eran tales que apenas podían creerse. El Auditorio estaba lleno. El público nervioso e impaciente. Apenas unos años antes , en su concierto anterior, esa misma sala no llenaba medio aforo.

Se abalanzan recuerdos fantásticos, irreales, sueños de una perfección. Un tren atravesó el alma de los presentes. Nos sentimos invadidos por un profundo sentimiento de incredulidad. Creo que Bach hizo acto de presencia. Juraríamos haberlo visto. Y Beethoven y Schumann. Juraríamos haberlos visto a todos. Perdimos la cabeza.

Pero intentaré definir lo indefinible...

Está Grigori Sokolov y están los restantes pianistas. No hay comparación posible. Su estilo es completamente nuevo. No hay tradición en su escuela, ni método en sus maneras. Grigori Sokolov es la tradición, la escuela y el método.

Sokolov logra la fusión total entre forma y fondo. No se percibe diferencia. No puede concebirse otro modo mejor de hacer cantar el piano. No solamente cada idea musical está sencilla y claramente expuesta sino que su trabajo sobre el sonido, color y peso es infinitesimal.

Creo que, en realidad, el que perdió la cabeza fue él. Alguien le susurró las palabras al oído. Alguien le dijo cómo y dónde. Alguien le hipnotizó y de rebote nos idiotizó a todos. Con la paleta sonora más extensa y variada que haya oído nunca en ningún otro pianista de la actualidad hasta unos simples trinos adquieren bajo sus dedos dimensión visionaria y cósmica.

Algún gracioso fantasma se dedicó a indicarle el camino de la gran entrada, de la luz del paraíso y del infierno. Grigori Sokolov, como marioneta, apenas se dedicó a gesticular al son de aquél maestro del cielo. Deberíamos poder adjuntar este concierto como una prueba más de presencia sobrenatural sobre la tierra.


Vean, escuchen y disfruten:

http://www.youtube.com/watch?v=pR6kpZzOGdo

viernes, 21 de septiembre de 2007

Del Sonido al Piano

El Sonido abarca varias definiciones que, rápidamente, pasaré a nombrar para mayor claridad del lector.

Tenemos en primer lugar el concepto del sonido como elemento estrictamente técnico-musical. A este refiere uno, por ejemplo, al oír el sonido de una Orquesta. Su equilibrio polifónico, su conjunción más o menos afortunada etc. Sonido que no sólo atañe a la Orquesta en sí sino también, y como no, al propio Director de Orquesta.

Tenemos en segundo lugar el timbre característico de cada instrumento. A él nos referimos cuando logramos distinguir un clarinete de un oboe, un violín de una viola. Su sonido particular.

Y, finalmente, en tercer lugar y es el que me interesa tratar aquí, el sonido entendido como el propio de cada intérprete distinguiéndose abiertamente de todos los demás sonidos aunque estos sean producidos en el mismo instrumento. Así es como decimos a menudo que este pianista tiene un bello sonido, sonido duro, un sonido muy cantabile etc. Este es el sonido que me interesa.

Quiero ante todo dejar un par de ideas claras aunque compartidas por la mayoría de los músicos pero no todos: Sí. Creo que la madera del piano, sus cuerdas, su mecanismo tan sensible responde sutilmente a determinadas acciones del instrumentista. Entiendo y así es lo que me indica el oído (y no la física acústica que a menudo lo niega) que el instrumento vibra de manera claramente distinto según la mano que lo toca y eso hasta extremos extraordinarios a veces. Consecuentemente sí creo que el intérprete, cuando este es músico, sabrá aplicar un sonido u otro, un color u otro, más bello o estridente, cuando él quiera y cuando la composición lo requiera.


Si aceptamos esta idea que a veces tiene más connotaciones de fe que de puro razonamiento deberíamos conocer las causas y sus efectos. De eso voy a intentar tratar ahora.

En primer lugar tenemos la estructura ósea y muscular de la mano. Esa estructura fina o gruesa, débil o fuerte, pequeña o grande hace que inevitablemente el teclado se sienta influido por ella. La tecla bajará hasta la Felpa (punto último del recorrido de la tecla) a distintas velocidades según el peso y la fuerza del dedo que lo impulsa. Al variar la velocidad del recorrido, de ataque, varía sensiblemente también su sonoridad.

Pero las cosas nunca son exactamente como parecen y debemos ahora contemplar otro factor determinante para los cambios de sonido o de "color". Estos están intrínsecamente relacionados con el carácter inherente de cada pianista: Así es como tenemos pianistas de estructura ósea muscular débil pero de temperamento muy fuerte y ,al revés, pianistas de grandes y poderosas manos con un carácter suave o incluso débil. La relación proporcional entre el peso, fortaleza y anchura de la mano con el carácter del intérprete marcará su sonido personal y único.

En el primero de los casos ( mano pequeña, carácter fuerte) su tendencia será la de producir un sonido áspero, seco y algo duro aunque tendrá como ventaja una gran claridad de articulación y seguramente un "jeu perlé" excelente.

En el otro, veremos como el sonido pese a ser redondo y bien formado por un peso adecuado y profundo resultará poco preciso en determinados momentos. Faltará limpieza y claridad en la articulación, lentitud en los giros técnicos y tendencia a dispararse en los tempis con frecuencia.

Bueno esto no es metódicamente siempre así pero por regla general observamos puntos en común en la mayoría.

Una vez analizado esta faceta pasaremos a hablar de la búsqueda del mejor sonido para todos:

Debemos saber ante todo que la belleza sonora no es un término absoluto. No existe en sí como un hecho individual. El sonido será tanto más bello y adecuado cuanto más entroncado se encuentre con la obra que estemos interpretando.

No buscaremos el mismo sonido en Mozart que estilísticamente aún viene del clave como mucho del pianoforte, que en Bartok en el que el compositor, mayormente, busca sonoridades marcato, con acentos limpios y asocia ciertas ironías, incluso evidentes enfados, con el martilleo característico de piano. En resumen: Es tan grave tocar un Mozart demasiado ampuloso que un Bartok demasiado apagado. (Entendido que las excepciones confirman la regla).

Sea cuál sea el compositor elegido sólo un entendimiento profundo de la obra, una gran concentración y un estado emotivo centrado en la mejor sonoridad serán la clave para acertar en el sonido más adecuado. Ello nos lleva a comentar el último punto esencial en la producción sonora: El estado emotivo.

Si bien, hoy en día, concebimos al pianista como un profesional obligado a tocar y comprender a todos los compositores, debemos admitir inclinaciones personales. No me refiero a aquello tan manido de "prefiero tal o cual" sino a que, por la propia configuración del carácter y de la mano, tendemos de forma natural a interpretar ciertos autores mejor que otros. Así de simple. Cualquier profesional que no lo quiera admitir o miente o no sabe lo que dice.

Esa tendencia natural hacia determinados compositores establece una empatía especial y consecuentemente una emoción intensificada. Y quiero llegar a lo siguiente: El estado emotivo intenso provoca en la mano, en el cuerpo entero en realidad y en la mente un comportamiento muy especial. Le predispone a la tarea que tiene por delante.

Esta predisposición tan especial, que aquí no interesa subrayar demasiado en cuanto a sus efectos pero que tiene que ver con nuestro sistema nervioso central, periférico y determinadas hormonas que se disparan, aumenta considerablemente nuestra capacidad técnica, nuestra comprensión instintiva y, sobre todo, nuestra sensibilidad al Sonido.

Esa particular sensibilidad servirá al pianista para ir forjando el sonido más adecuado a la obra. Progresivamente irá memorizando sensaciones, memorizando digitaciones y ataques cada vez más acertados. Progresivamente "su" sonido irá incorporándose en la sonoridad de la obra. Pronto "su" sonido y la sonoridad de la obra formarán un todo compacto e indestructible.

Ese Sonido fusionado, único e irrepetible, siempre resultará impactante por su sinceridad, idiosincrasia y por la belleza tan conmovedora de oír un corazón abierto "hablar" sin miedos, con absoluta honestidad musical. Oímos el corazón del intérprete y del compositor en toda su pureza. ¿ Existe algo tan bello?

Ese Sonido nos hipnotiza, nos sugestiona. provoca sensaciones de intenso placer, nos incita a seguir oyendo. Nunca se olvida.

Así ocurrieron con los grandes pianistas del ¿Pasado? y algunos del presente. Daniel Barenboim, Claudio Arrau, Sofronitsky, Michelangeli Benedetti, Horowitz, Kempf, Cortot, Marguerite Long, Nikita Magalov, Richter, Zimmerman, Sokolov y tantos otros. Pianistas que logran o lograron plasmar su personalidad, su carácter, su ser, su corazón entero en "su" Sonido sin perder casi nunca las virtudes sonoras de las obras interpretadas. Una delicia. Inmensas recreaciones pianísticas que hacen e hicieron historia.

Eso es Sonido.

jueves, 20 de septiembre de 2007

De la Concentración al Piano

Sea cual sea la razón, la concentración nos ha servido, mejor o peor, y nos sigue sirviendo para la asimilación y comprensión mental, física y emocional de los elementos necesarios para la vida.

La concentración no es, por lo tanto, un fin en sí mismo sino un medio. Medio que nuestra inteligencia o nuestro interés utiliza para acortar los procesos de aprendizaje. Para aprender tanto comportamientos sociales y adaptativos como para retener versos de Lorca o aprender a montar y desmontar el motor de un helicóptero. Lo cierto es que la concentración no es tan sólo un medio sino que es el único medio del que disponemos para la asimilación de cuántos propósitos tengamos en mente.

Ese es el punto esencial al que quería llegar: Es el ÚNICO medio. Sin él nada se aprende ni se retiene.

Por lo tanto y siguiendo esa lógica no habrá educador que no ponga los 5 sentidos en enseñar correctamente y desde niño a concentrarse. ¿Cierto?

Sin embargo y en general los profesores de piano tendemos a utilizar recursos que obligan a la concentración. Obligamos a repetir incansablemente, aconsejamos el uso de técnicas asociativas y a subrayar todo aquello que les parezca importante...En fin y acortando, intentamos que los alumnos se concentren pero no les enseñamos a concentrarse.

Pese a todo, la explicación teórica de la concentración, de su importancia en todo proceso de aprendizaje y sus posibilidades de mejora se explican bastante bien:

"Tenemos un cerebro con una inteligencia X que permite desarrollar una concentración X (luego veremos los modos) que, a su vez, lleva a una memoria X y que, de vuelta, fortalece y mejora la inteligencia X". Círculo cerrado.

Vayamos por lo tanto desglosando lo que cada uno de estos elementos necesitan para un óptimo funcionamiento: La mayor parte de nuestras virtudes mentales tienen su llave de arranque en estados anímicos. Por ejemplo la inteligencia no sería nada si no existiera la curiosidad como elemento potenciador. Despertar esa curiosidad tiende a ampliar considerablemente los horizontes intelectuales del niño.

Del mismo modo con la concentración. El interés, la atracción, el amor son las llaves que abren de par en par la concentración a cualquier materia. A mayor interés, mayor concentración que, a su vez, redunda en una capacidad aumentada de retención y, por lo tanto, de rapidez en el aprendizaje.

Diremos, entonces, que para despertar la facultad de concentración deberemos inevitablemente potenciar el interés, la curiosidad, el amor del alumno por el elemento que deseamos aprenda.

Hasta ahora la exposición es sencilla. Más bien bastante obvia. Y sin embargo...No se tiene por normal adelantar el interés al propio estudio de la materia. Damos por hecho su interés al venir a clase. Y cometemos el primer gran error (a veces definitivo) de la enseñanza. Dar por hecho ciertas cosas sin comprobarse.

Limitándonos a la Música y, más concretamente al piano, las primeras clases deberán sujetarse sobremanera a despertar todo el interés y la magia por el instrumento. Póngase tan sólo unos instantes en la cabeza de ese niño que ve y toca por primera vez un piano. Magia pura...

Adornar al piano, a los pianistas, a la música de todos sus alicientes mágicos disponibles de forma que el niño potencie al extremo su capacidad de atención será muy sencillo siempre y cuando el profesor posea esa facultad tan necesaria de "saber relatar" como quién relata un cuento de hadas...

La concentración es probablemente el estado mental más agotador para el cerebro. Por ello es fundamental tener presente que una buena dieta e incluso algunos complementos a base de fósforo y glucosa principalmente serán necesarios en la época estudiantil.

Se ha llegado a la conclusión de que 5 horas de concentración plena al día es lo máximo que un cerebro puede dar de sí. También sabemos que esas 5 horas no pueden conseguirse de un tirón puesto que un cerebro normal incluso brillante apenas logra un máximo de 50 minutos de atención seguida. Es lógico por lo tanto repartir esas 5 horas en espacios sabiamente distribuidos de modo que la atención esté siempre a pleno rendimiento.

Tomarse un descanso de media-hora mínimo y 45 minutos máximo entre estudio y estudio. Ese descanso debe pretender 2 cosas esenciales: 1) Olvidarse de todo lo hecho anteriormente. No rumiarlo por temor al olvido. Al revés. Olvidar a sabiendas que la capacidad de retener a largo plazo consiste principalmente en la alternancia Olvidar-Recuperar. 2) No dar tiempo al cuerpo y a las emociones a enfriarse en exceso. Como decía el maestro de piano ruso Heinrich Neuhaus: " El estudio de la obras debe mantener siempre un estado constante de ebullición porque un huevo nunca se hierve 2 veces..." Neuhaus dixit. (En castellano: Cuando estudies, nunca pierdas el tiempo. Porque ese tiempo nunca volverás a verlo)

La consecuencia más inmediata de una concentración elevada es una retención elevada. Como el cuerpo y la mente obran según normas profundas de "biofeedback" deberíamos poder invertir este proceso y consecuentemente afirmar: " La consecuencia más inmediata de una retención elevada es una concentración elevada". Y es cierto.

Así es efectivamente. La concentración puede buscarse a través de ella misma o a través de su resultado más inmediato. En este caso una buena retención.

El sistema nervioso central y periférico han sido creados con la virtud de autocontrolarse mediante sistemas de retroalimentación. Este sistema funciona tanto por un lado como por el otro. Es lo mismo concentrarse para retener que retener para concentrarse.

Y así es como debe ser. Al momento de practicar, de ensayar, de estudiar ambos lados forman parte de un círculo cerrado. Este círculo cerrado equivale, inequívocamente, a la gran concentración.

Y Finalmente: A memorizar los españoles decimos memorizar, retener, absorber etc. En Francia decimos: " Apprendre par coeur". (Aprender de corazón). ¿Bella expresión verdad? Y musicalmente tan real...

miércoles, 19 de septiembre de 2007

QVORVM de Santander. Un proyecto brillante.

Una revista cultural en Santander con espíritu independiente, con grandes críticos entre ellos. Conozco la valía de muchos de ellos. Y es muy grande. La más grande de Santander: Regino Mateo, Guillermo Balbona, Gustavo del Moral, María Luisa Martín Horga. Brillantes. A otros los leí y me gustaron mucho. Leí a Darío Fernández, a Ana Rodríguez de la Robla. De lo mejor.

Una revista cultural con alma independiente en Santander. Es algo, como diría, ¿Inaudito? ¿Extraordinario?. Lo peor de todo es que es novedoso. Si, me han oído bien. Novedoso.

Ser crítico independiente en Santander es novedoso. Ser crítico en y con Santander era síntoma de malquerer hace tiempo. Y sin embargo, criticamos a la familia y la adoramos. ¿Cierto? En fin, cosas del pasado.

Y hablando de pasado: La tierruca de mis padres. Una tierra en la que se intentaron hacer cosas. Bien o mal. Cada cuál opinará. Se luchó encarnizadamente por lo que se consideró importante. Se sacrificaron muchas horas, semanas, meses, años y hasta el alma. 14 años de intenso trabajo que no podré olvidar nunca.

Deseo prosperidad, fuerza, continuidad y sobre todo que no cambien nunca. Que no cambien nunca porque no hay sociedad sana que no admita autocrítica. Porque la autocrítica es fundamental para el crecimiento. Porque la implantada autocomplacencia del pasado dejó a Cantabria aislada del presente y del futuro.

Animo a todos los cántabros y a todos los españoles a que lo lean y lo disfruten. Porque es el futuro de Cantabria y posiblemente un ejemplo a seguir en España.

martes, 18 de septiembre de 2007

CURRICULUM VITAE

Francia
Michel Mañanes empieza a tocar el piano a la edad de seis años en el Conservatorio de Música de Fontainebleau, Francia. Sus brillantes resultados (Mención de Honor en todos los cursos) le llevan a actuar, desde muy joven, en diversos conciertos organizados por el Conservatorio de la ciudad. Dirigida por una gran profesora de piano, Mademoiselle Gisele Lambert, gana varios premios de interpretación en diferentes concursos de jovenes en Paris ( Primer premio Piano "Lucien Wurmer", el Primer premio Piano "Leopold Bellan" y el concurso "Artistique").

Con catorce años, ingresa en la clase de una de las profesoras mas afamadas de Francia, Madame Genevieve Jacques-Dupont, en el Conservatorio Nacional de Troyes (sucursal del Conservatorio de Paris), terminando sus estudios de piano con el Primer Prix fin de curso.


España

De regreso a España entra en la clase del profesor Don Manuel Valcárcel en el Conservatorio "Jesús de Monasterio" de Santander . Se le otorga por concurso el 1º Premio Curso Séptimo de piano "Consurso Provincial Jesús de Monasterio", el 1º Premio Curso Octavo de piano "Concurso Manuel Valcárcel" en 1980, y 1º Premio de Música española sección piano "Concurso Manuel Valcarcel" en 1981.

Becado por un periodo de 4 años por la Fundación Botín de Santander, ingresa en la Cátedra del pianista Joaquín Soriano en el Real Conservatorio de Música de Madrid. Durante su estancia en Madrid, se perfecciona en otras materias musicales como Armonía, Música de Cámara, Pedagogía, Formas Analíticas, piano acompañamiento etc. Termina brillantemente sus estudios superiores de piano con las máximas calificaciones.

Austria
Becado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Austria, continua su perfeccionamiento musical en la Hochschule fur Musik de Viena con los profesores Hans Graf, Carmen Graf-Adnet y Cristina Karajeva. Michel recibe clases del pianista Oleg Maisenberg. Ofrece varios exitosos recitales en distintas salas de la ciudad y participa en cursos internacionales de interpretación. Obtiene Diploma de la Hochschule fur Musik especialidad piano y profesor de piano.
Retorno a España
En 1988, tras participar en el "Neujarhskonzert" de Viena, con esplendida acogida musical, regresa a España e inicia una intensa labor pedagogica sin dejar de ofrecer recitales en distintos puntos del país. Varios alumnos suyos realizan una estupenda carrera, por lo que Mañanes adquiere una fama de excelente maestro de piano. Preocupado por los jóvenes, crea la Asociación de Juventudes Musicales de Santander de la que es Presidente desde su creación a la vez que desarrolla una actividad como critico musical en diversos medios de prensa y radio. Esto ultimo le lleva a participar en el Primer Encuentro de Criticos Musicales de España de 1997 en Segovia invitado por la "Fundación Juan de Borbon".

Sus conciertos siempre han suscitado un enorme interés, con criticas estupendas y una gran acogida del publico. Sus últimos conciertos en Madrid (Auditorio Conde-Duque), en Roma (Embajada Española), Niza (Universidad del Mediteraneo), en Varsovia (Instituto Frederick Chopin) y Londres organizados por el Instituto Cervantes, han tenido una extraordinaria acogida, con sus comentarios acerca de su maestría centro europea, su sutil sonido imitativo, de su versión "rozando la perfección" en las obras de música española.
Actualmente imparte clases en Madrid